¡Ha pasado el tiempo!
Hace ya unas cuantas décadas que no te escribía. Sin embargo, a pesar de no haberlo hecho, no voy a decirte cómo me porté este año.
Quiero que sepas que en este diciembre, en mi corazón, el amor es un loco relámpago, más que nunca fulgurante; galopa incansable, sensible muy sensible pero a la vez tapizado de una ilusión tornasolada; los colores revolotean libres, con una felicidad extraña.
Los días me han regalado sabiduría y la oportunidad de decir lo que pienso y deseo, sin miedo al fracaso o a lo desconocido, o a las críticas desmembradoras; creo que estoy en la edad precisa en que las cosas se miran con calma pero con el mismo interés de seguir creciendo día a día tratando de mejorar los defectos, muy a pesar, de las lagrimas que me atraparon en alguna oportunidad por las vicisitudes de esta vida.
Hoy, me siento en capacidad de dar una mirada sobre el pasado; miro al tiempo que acaba de escurrirse entre mis dedos y creo que tengo que darte las gracias, pues sin tu mano no habría sabido sostenerme ante las pruebas amargas que el destino sorteó para mí.
¡Un año más, pasa! Ya no volverá, pero me deja un buzón lleno de recuerdos gratos, los no tanto, los he almacenado en el cofre del olvido, me permito reflexionar luego de tanto, pero a la vez tan poco y me doy cuenta que aun, el camino es largo.
Sabes, en mucho te he ayudado haciendo parte de tu trabajo en los últimos años y en esta navidad no haré la excepción; te seguiré colaborando; con la mejor disposición llevare regalos a los niños que habitan en esos barrios menos afortunados, donde la pobreza llega a ser tan extrema y absurda que raya en lo denigrante; se bien que hay muchos sitios donde no puedes llegar, pues el trafico en la autopista esta más deprimente que nunca y el calor ni hablar; no se, si ese fenómeno se deberá al tan mencionado calentamiento global, en fin no te preocupes como reza el dicho: una mano ayuda a la otra y las dos lavan la cara.
Sin embargo este Diciembre, una fuerza extraña me mueve a escribirte; por cierto, espero no sea la última vez.
Quiero en esta carta pedirte Paz, esa PAZ QUE NO CONOCE FRONTERAS, que no distingue raza, color, credo, ideología política, que no diferencia entre ricos y pobres; esa, que aparentemente sólo existe en los cuentos de Ada, pero que todo ser desea desde su yo interno para su familia, para su vecindad, para su barrio, para su ciudad, para su país; hoy quiero pedirte, en nombre de tantos que no se atreven a escribirte, que cesen las guerras, que el hombre deje de cuestionar el sentido de la vida y que encuentre una respuesta más allá del materialismo.
¡Aunque creo que me estoy equivocando al pedirte, sólo a ti!
Está en las manos del hombre esa decisión y es a él a quien debo pedir; está en su mente reflexionar, recapacitar y por sobre todo corregir la deshumanización en la que se ha sumergido a lo largo de la historia del mundo; la maldad del hombre hacia el hombre; el hombre como un ser ruin, mezquino y desalmado que esta escribiendo una mala versión de la ética conductual que será asimilada por las generaciones venideras; sólo está en sus manos como hombre y único pensante en el mundo modificar el futuro.
Aun cuando el horror no llega en vivo y directo a mis ojos, en mi alma una angustia se esparce; infinita, inquietante y pienso y quiero creer que aún a pesar de tanta oscuridad, encima de las nubes siempre brilla el sol de la esperanza, de la fraternidad, de la paz, la armonía y por encima de todo EL AMOR…
Querido Niño Jesús, por convicción cambio mi pedido; no puedo pedirte algo que no esta en tus manos regalarme; pero si me atrevo a pedirte con la gracia de tu Padre, mi Padre: Luz y Entendimiento para nosotros, los habitantes del mundo; que nos hagas mas concientes y considerados con el prójimo; que humectes con tu amor nuestros corazones para que reflorezcan con la intensidad del sol. Creo que con estas bendiciones se puede cosechar la paz y la armonía que necesitamos.
¡Ahh! Quiero aprovechar para pedirte que bendigas con tu amor las mesas de los hogares del mundo para que nunca falte el pan de cada día, te pido por los jóvenes insensatos para que dobleguen su ira y mal comportamiento; te pido por la verdad, la humildad, por la sangre derramada por manos perdidas en el limbo de la inconciencia inclusive por las manos ejecutoras y por aquellos que purgan tras las rejas sus errores; te pido ilumines nuestros gobernantes; te pido salud para los enfermos del cuerpo y del alma; te pido por la generación que se levanta para que prevalezca en ella la pureza del alma. Te pido por la integración y consolidación de las familias.
Quiero muy especialmente pedirte por la persona que esta leyendo tu carta, ¡No! No vallas a creer que esta haciendo mal, lo que pasa es que como tú sabes el Facebook es de libre albedrío y aquí no existen secretos, espero no te moleste este pequeño detalle.
Bueno querido niño Jesús me despido, esperando que mi pedido sea leído y concedido por la obra y la gracia del Espíritu Santo confiando en tu amor nuestras familias porque el recuerdo de tu nacimiento entre nosotros es la certeza de que el Dios del Cielo y de la tierra es nuestro Padre; y por consiguiente donde hay amor y fraternidad, allí estás Tú y allí, es Navidad.
Amen.
Yamilet Blanco

21 Dic, 2009








